martes, 15 de marzo de 2016

OCTOBRIANA

     Desmesurada y erótica heroína del cómic underground y clandestino ruso Mtsyry, creada en 1971 por Peter Sadecky.
Editado por el grupo PPP (Pornografía Política Progresiva).
Octobriana lucha contra los soviéticos a lomos de un pterodáctilo, dispuesta a recuperar los genuinos valores comunistas, prostituidos por Stalin. Se la reconoce fácilmente por sus robustas tetas y sus enormes pezones. La publicación trata desenfadadamente la sexualidad e incluye no poca dosis de sadismo. Octobriana lo mismo se autoestimula con un cuerno de toro, que se baña en champán mezclado con sangre humana o se libra de sus enemigos entregándolos a una colonia de reclusos sexuales.

sábado, 12 de marzo de 2016

Identidad

    
   Yo no lo sabía, pero mi vida era como era debido a que mi nombre figuraba como titular de un contrato de la compañía de la luz. Todo cambió cuando hace unos meses, por circunstancias que no vienen al caso, mi marido se dirigió a esta empresa para que fuese su nombre el que, a partir de entonces, figurase en contratos y recibos de la luz. La persona que lo atendió, la que cambió el destino de nuestra familia, le advirtió de que tenía tres recibos impagados a su nombre. Mi marido se sorprendió mucho, pero la señorita insistía: ¿Es usted don Fulano de tal? Y mi marido: Sí. Y la señorita, ¿con DNI tal, tal, tal? Y mi marido: Sí. Y ella: Pues tiene usted tres recibos impagados. ¿Vive usted en la calle San Nicolás, de Móstoles? Y mi marido, aliviado: No, no, yo vivo en Leganés. La señorita, nada convencida: ¿Está usted seguro de que no vive o ha vivido en Móstoles? Y él, ya un tanto irritado por la desconfianza: Que no, que no. Y la empelada, concluyente: Pues el ordenador dice que sí, y si usted no soluciona este problema, no espere contar con nuestros servicios. El siguiente.Mi marido salió de las oficinas un tanto confuso pero decidido a solucionar en breve el malentendido. Se dirigió a la Comisaría de Leganés donde intentó demostrar, con ayuda de su DNI la veracidad de su domicilio en este municipio. Un agente le dijo que probablemente se habría cambiado de casa y se le había olvidado poner al día su carnet pero que, según la base de datos de su ordenador, efectivamente, residía en la calle San Nicolás, de Móstoles.Durante dos meses, sin darse tregua, mi marido recorrió organismos oficiales, renunciando a su trabajo e incluso dejándonos de lado a sus hijos y a mí, que, en realidad, no considerábamos tan importante este pequeño error burocrático.Estaba desesperado, fuera cual fuera la instancia ante la que recurriese, y llegó hasta el Defensor del Pueblo, negaban que fuese vecino de Leganés y fijaban su residencia, como no podía ser de otra manera, en la calle San Nicolás, de Móstoles.Intentando aliviar su desazón, le propuse que fuésemos hasta aquella dirección, e intentáramos averiguar si allí vivía alguien con su mismo nombre y poder así deshacer el entuerto. Entusiasmado y preguntándose cómo no se le habría ocurrido antes, mi marido se puso el traje de los domingos y llegamos hasta el número 22 de la calle San Nicolás, de Móstoles. Subimos las escaleras con el corazón en un puño, ansiosos por saber qué nos depararía el destino cuando se abriese la puerta del 2ºC. Tocamos el timbre y nos abrió una mujer que, inmediatamente, abrazó llorando a mi marido, mientras una niña rubia se agarraba a sus piernas.Mi marido decidió, por fin, quedarse a vivir en Móstoles con aquella, su nueva familia, más que nada por comodidad, me dijo, por no seguir con los papeleos. Yo me he quedado sola, ya ven, por culpa de Iberdrola.                                                                                      Inma Luna


viernes, 11 de marzo de 2016

Alcohol y Literatura


El sombrerero

   A los pies de un devoto franciscano
se postró un penitente. -Oiga, hermano,
¿qué oficio tiene? -Padre, sombrerero.
¿Y qué estado? -Soltero.
¿Y cuál es su pecado dominante?
Visitar una moza. ¿Con frecuencia?
Padre mío, bastante, sin poderme curar de esta dolencia.
¿Cada mes? -Mucho más.
¿cada semana?
Aún todavía más. -Ya.... ¿cotidiana?
Hago dos mil propósitos sinceros, pero..... -Explíquese, hermano, claramente.
¿Dos veces cada día? -Justamente.
Pues, ¿Cuándo diablos hace los sombreros?
                                                                               Samaniego (1745-1801)

Yoshiwara

   Traducido literalmente significa el "campo de la felicidad" y fue el barrio de los prostíbulos de Tokio. Su origen se remonta al siglo XVII, estando ya en el XVIII perfectamente organizado, contando con un servicio de seguridad y atención sanitaria para las trabajadoras.
Llegó a tener tres mil prostitutas repartidas en casas de distinta categoría. Periódicamente se organizaban festivales como el de la procesión de las mujeres hermosas, en la que las cortesanas desfilaban con sus mejores galas y la fiesta del gallo, en la que se engalanaban las casas y los clientes tenían libre entrada durante toda la jornada.
Las cortesanas de Yoshiwara fueron personajes muy frecuentes en los escenarios, sobre todo en el famoso teatro Kabuki.
Su decadencia comienza con la primera Guerra Mundial y se prohíbe definitivamente a mediados del siglo XX.

jueves, 10 de marzo de 2016

La dulzura y la sombra

  
Ternura y sensualidad frecuentan los mismos lugares: cabellos, ojos, manos, piel, labios, bocas. Pero sólo las formas oscuras del amor acceden a los huesos, a la humedad, a los aceites y las oquedades. A fuerza de tiempo, dulzura y sombra convergen. Y, al cabo, la vocación de profundidad de la caricia encuentra su tacto perfecto: acariciar la luz que el cuerpo desprende.
                                                                                     
                                                                                                Antonio Gamoneda

miércoles, 9 de marzo de 2016

El niño al que se le murió el amigo

   Una mañana se levantó y fue a buscar al amigo, al otro lado de la valla. Pero el amigo no estaba, y, cuando volvió, le dijo la madre: “el amigo se murió. Niño, no pienses más en él y busca otros para jugar”. El niño se sentó en el qui­cio de la puerta, con la cara entre las manos y los codos en las rodillas. “Él volverá”, pensó. Porque no podía ser que allí estuviesen las canicas, el camión y la pistola de hoja­lata, y el reloj aquel que ya no andaba, y el amigo no vi­niese a buscarlos. Vino la noche, con una estrella muy grande, y el niño no quería entrar a cenar. “Entra, niño, que llega el frío”, dijo la madre. Pero, en lugar de entrar, el niño se levantó del quicio y se fue en busca del amigo, con las canicas, el camión, la pistola de hojalata y el reloj que no andaba. Al llegar a la cerca, la voz del amigo no le llamó, ni le oyó en el árbol, ni en el pozo. Pasó buscándole toda la noche. Y fue una larga noche casi blanca, que le llenó de polvo el traje y los zapatos. Cuando llegó el sol, el niño, que tenía sueño y sed, estiró los brazos, y pensó: “qué tontos y pequeños son esos juguetes. Y ese reloj que no anda, no sirve para nada”. Lo tiró todo al pozo, y volvió a la casa, con mucha hambre. La madre le abrió la puerta, y le dijo: “cuánto ha crecido este niño, Dios mío, cuánto ha crecido”. Y le compró un traje de hombre, porque el que llevaba le venía muy corto.

                                                                                Ana María Matute  (1925-2014)

COÑOS (Juan Manuel de Prada)

    Libro erótico poco usual publicado de forma casi clandestina en Salamanca en 1994. De esta edición no venal, hoy agotada, se hicieron tres reimpresiones que corrieron como la pólvora entre los jóvenes universitarios a pesar de tratarse de una edición casera y muy restringida, circulando desde entonces fotocopiada de mano en mano. Libro que recibió abundantes reseñas en periódicos y revistas y apreciado por autores como Alberti, García-Berlanga o Luis Alberto de Cuenca, llegando a convertirse en objeto de culto entre los más iniciados en la literatura erótica.
Coños es, según su autor, un homenaje a Ramón Gómez de la Serna y sus célebres Senos (1917), en el que coinciden su espíritu lúdico y su carácter monográfico.
Coños es un libro insólito, no tanto por el tema como por el modo de tratarlo, entre lo narrativo y lo lírico, la poesía y el cuento, entre el disparate y la delicadeza. Un homenaje a la mujer y a la literatura.
La editorial Valdemar publicó Coños en una edición completa en 1995.

jueves, 11 de febrero de 2016

Borges y la muerte

   Yo pienso que así como a uno no puede entristecerlo no haber visto la guerra de Troya, no ver más este mundo tampoco puede entristecerlo, ¿no? En Inglaterra hay una superstición popular que dice que no sabremos que hemos muerto hasta que comprobemos que el espejo no nos refleja. Yo no veo el espejo. (1976)

   Yo querría morirme esta misma noche, yo he vivido demasiado. La Escritura aconseja setenta años, dice que después todo es cansancio de la carne, todo es congoja, y yo ya he dejado atrás esa fecha, yo tengo setenta y ocho años, de modo que estoy esperando la muerte, esperándola con gran esperanza, porque sé -es el único acto de fe que profeso- que la muerte será definitiva, que no habrá otra vida..... Si hubiera otra vida, ¿qué sentido tendría la muerte, sino el de un juego, un juego tonto? Es mejor pensar que la muerte es total, que yo moriré en cuerpo y alma. (1978)

   Yo espero morir enteramente, como decía mi padre, morir del todo, cuerpo y alma. Y espero ser olvidado después de mi muerte. No quiero ser más tarde una calle, una estatua o una esquina. Aquí la gente al morir quiere convertirse en calles, en esquinas. Lugones se suicidó y pidió que no se diera nombre a ninguna calle. Hoy hay dos con su nombre. Y eso que él lo dejó expresamente estipulado, pero la Municipalidad no le hizo caso. La familia protestó. Y no pasó nada..... (1986)

  



miércoles, 3 de febrero de 2016

Kinsey Millhone (detective)

     "En la actualidad es poco lo que considero imprescindible. No tengo animales ni plantas. Tengo amigos, pero no doy fiestas. Mis pasatiempos, en caso de que tenga alguno, consisten en limpiar mi pequeña semiautomática y analizar pruebas documentales. Mi vida no es un lecho de rosas, pero pago puntualmente los recibos y facturas, tengo ahorrado un dinerillo y dispongo de un seguro de enfermedad que cubre los riesgos del oficio. Me gusta vivir como vivo, aunque procuro no jactarme demasiado al respecto. Cada seis u ocho meses tropiezo con un hombre que me deja sexualmente temblando, pero entre aventura y aventura practico el celibato, pero tampoco me parece ningún mérito. Después de dos fracasos matrimoniales, he de andar con la guardia subida, lo mismo que las bragas."
                                                                           C de cadáver   Sue Grafton