martes, 26 de noviembre de 2019

Mandrágora

    
      Planta propia de los países mediterráneos. Su raíz es semejante al cuerpo humano y pueden distinguirse en ella la cabeza, el tronco y las extremidades. Fue considerada como muy eficaz afrodisíaco. En el Génesis, Raquel pide a Lia que le dé "las mandrágoras de su hijo" para que despierten su apetito sensual y pueda concebir.
Sus hojas brillan de noche, pero al arrancar la raíz aúlla de forma tan espeluznante que muere de terror todo el que la escucha. El buscador de mandrágora debe llevar los oídos taponados con cera y, tras haber trazado con una espada tres círculos en el suelo y después de haber cavado la tierra que abarcan, debe atar la raíz al rabo de un perro, a ser posible negro. Se pegan al animal unos bastonazos y, al saltar, arranca la planta, que profiere su terrible alarido. El perro cae muerto en el acto, y el herbolista, provisto de guantes, se apodera de la planta.

viernes, 22 de noviembre de 2019

La vocación, o la versatilidad


     -¿Acepta usted gastar para siempre este instante de su vida escuchando a Bach?
     -Sí, sí, acepto.
     -Piense que cuando muera ya no podrá vivirlo de nuevo, reclamarlo.
     -Acepto igual. Bach me vuelve transparente como un pez muy delgado.
     Así responde. Pero, a poco de empezar la música, la deja, viene y escribe este cuentito.
                                                                                            César Fernández Moreno (1919-1985)



miércoles, 20 de noviembre de 2019

Las cuatro bestias

     En el año primero de Baltasar, rey de Babilonia, tuvo Daniel un sueño, y vio visiones de su espíritu mientras estaba en su lecho. Enseguida escribió el sueño.
Vi irrumpir en el mar Grande los cuatro vientos del cielo y salir del mar cuatro bestias diferentes. La primera era como león con alas de águila. Le fueron arrancadas las alas y se puso sobre los pies a manera de hombre y le fue dado corazón de hombre.
La segunda bestia, como un oso, tenía entre los dientes tres costillas; le dijeron: levántate y come mucha carne.
La tercera, semejante a un leopardo, con cuatro alas de pájaro sobre el dorso, y cuatro cabezas; le fue dado dominio.
La cuarta bestia era sobremanera fuerte, terrible, espantosa, con grandes dientes de hierro: devoraba y trituraba, y las sobras las machacaba con los pies. Era muy diferente de las anteriores y tenía diez cuernos, de entre los cuales salió otro pequeño, y le fueron arrancados tres de los primeros, y el nuevo tenía ojos humanos y boca que hablaba con gran arrogancia.

                                                                                        Daniel, 7-9.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Clarissa Harlowe

   
      Heroína de la novela de igual titulo escrita por Samuel Richardson (1689-1761). Clarissa Harlowe, joven de buena familia y posición, perseguida por su propia familia, se confía a un hombre cuyos vicios se ocultan bajo las más atrayentes cualidades. Clarissa también debe de luchar en defensa de su virtud contra este pérfido seductor, Lovelace, que, con el pretexto de ayudarla a salir de su casa para evitar un casamiento forzado, se propone deshonrarla. Lovelace se vale de un narcótico para seducir a Clarissa y poder así, yacer con ella. Como consecuencia de este engaño, ella, perdida su dignidad y su honor, lo odia, enferma y se deja morir. Un amigo de Clarissa reta a duelo a Lovelace, quien se deja herir y muere.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Al meter el pie en el agua.....


     "Al meter mi pie y pierna en agua muy caliente, la primera impresión fue idéntica a la de haberlos metido en agua muy fría. Esta identidad volvió a ocurrir cuantas veces saqué la pierna para verter agua caliente de la caldera, y cuantas veces la volví a meter. ¿Cómo explicar esto en un lenguaje filosófico despojado de teorías corpusculares? Definir la repugnancia en lenguaje filosófico. ¿No es siempre acaso, a fe de materialista, una sensación de estómago en conjunción con una idea? ¿Cual es la causa de esa sensación de frio que acompaña a la inhalación tras haber comido pastillas de menta? "

                                                      Samuel Taylor Coleridge (1772-1834)

viernes, 8 de noviembre de 2019

La pagoda de Babel

      Ese cuento del agujero en el suelo, que baja quién sabe hasta dónde, siempre me ha fascinado. Ahora es una leyenda musulmana; pero no me asombraría que fuera anterior a Mahoma.
Trata del sultán Aladino; no el de la lámpara, por supuesto, pero también relacionado con genios o con gigantes.
Dicen que ordenó a los gigantes que le erigieran una especie de pagoda, que subiera y subiera hasta sobrepasar las estrellas. Algo como la Torre de Babel. Pero los arquitectos de la Torre de Babel eran gente doméstica y modesta, como ratones, comparada con Aladino. Sólo querían una torre que llegara al cielo. Aladino quería una torre que rebasara el cielo, y se elevara encima y siguiera elevándose para siempre. Y Dios la fulminó, y la hundió en la tierra, abriendo interminablemente un agujero, hasta que hizo un pozo sin fondo, como era la torre sin techo. Y por esa invertida torre de oscuridad, el alma del soberbio sultán se desmorona para siempre. 
                                                                                                 G.K.Chesterton (1874-1936)

miércoles, 6 de noviembre de 2019

La salamandra

      - Grillo, amigo mio, ¿has muerto que permaneces sordo a mi silbido y ciego al resplandor del incendio?
Pero el grillo, por muy afectuosas que resultaran las palabras de la salamandra, nada dijo, ya porque dormía con mágico sueño, ya porque tuvo el gusto de enfadarse.
-¡Oh! ¡Cántame tu canción, como cada noche! Desde tu escondrijo de ceniza y hollín tras la placa de hierro escudada con tres heráldicas flores de lis...
Tampoco respondió el grillo. Y la salamandra, desconsolada, bien aguardaba oír la voz, bien zumbada con la llama de cambiantes colores rosa, azul, amarillo, blanco, violeta.
-¡Ha muerto mi amigo! ¡Ha muerto, yo también quiero morir! -Las sarmentosas ramas se habían consumido, la llama se arrastró sobre las brasas, dijo adiós a la cremallera, y la salamandra murió de inanición.
                                                                                                         
                                                                                                  Aloysius Bertrand (1807-1841)

miércoles, 8 de mayo de 2019

COLETTE (1873-1954)

    
      Famosa escritora francesa que ofrece, independientemente del valor de su obra novelística, una indudable significación simbólica en su propia actitud vital reflejada en sus obras.
Colette viene a ser un símbolo de la insaciabilidad de vivir, de una fabulosa capacidad vital, del ansia de posesión, del afán de amar. Para Colette, el universo es una fuente inagotable de goce material a la vez que de voluptuosidad espiritual.
En sus novelas, Colette analiza el nacimiento del amor (el trigo verde), la búsqueda de la voluptuosidad (el retiro sentimental), y el ocaso del amor (el surgir del día). Son como tres etapas en el ciclo vital, en las que, con una desenvoltura y una gracia típicamente francesa, Colette se muestra como una maestra exquisita en el difícil arte de amar; de amar a las personas y a las cosas, olvidando incluso que son cosas, para prestarles ella misma, mimosa, amorosamente, un hálito de calor y de vida.

domingo, 5 de mayo de 2019

La ceremonia

     Ya estaba todo dispuesto cuando los invitados llegaron.
El huésped los distribuyó en un orden cuidadosamente aprendido. Había algunos falsos comensales de cartón piedra para cubrir vacíos. Eran figuras articuladas, con un ligero movimiento pendular en la cabeza, y producían a discretos intervalos una leve imitación de tos aseverativa. Cuando los invitados se sentaron, la dueña de la casa seguía aún riéndose de algo dicho antes del comienzo de esta narración.. La risa duraba ya unos minutos. El huésped miró el reloj con inquietud. La risa comenzó a prolongarse como salida a chorros de sí misma. Luego se hizo entrecortada. Entre contracción y contracción, la señora barbotó una disculpa. Todos los invitados sonrieron para vestir de naturalidad el suceso. Los comensales de cartón piedra emitieron puntuales un sonido levemente parecido a la tos. Mientras la señora salía del comedor tapándose la boca con la servilleta, los invitados sonrieron aún vueltos hacia el huésped, que había puesto en marcha un cronometrador y seguía con la cabeza levantada el vuelo invisible de un moscardón. Las risas fueron apagándose. Pasaron cinco minutos y dos décimas de concentrada expectación. La puerta del comedor se abrió de pronto y entró una sirvienta con una enorme bandeja en cuyo centro había un objeto de color grisáceo y del tamaño de un puño. La sirvienta se detuvo y dijo con una mezcla grata de solemnidad y dulzura:
                                 --La señora ha puesto un huevo otra vez

                                                                                                               J.A. Valente

lunes, 29 de abril de 2019

George Bryant Brummell (1778-1840) Dandy

      
       Llamado el bello Brummell, fue, en su época, el árbitro absoluto de la elegancia, por todos admirado e imitado. Hizo y deshizo a su antojo la moda masculina. A tal punto llegó su fama que, según se decía, en Europa sólo había tres hombres: Napoleón, Byron y Brummell.
Fue el creador a la vez que el prototipo o el símbolo más acabado del dandy, del hombre elegante y en exceso atildado, irónico y deseoso de hacerse notar. Pero, ¿en que consiste el dandismo? No se es dandy por el nacimiento, ni por llevar una vida de calavera, ni por alternar con el gran mundo. El dandismo es un aura, un vapor, un incopiable estilo propio, un desenfado que subyuga, una elegancia personalísima y como involuntaria.
Brummell ha pasado a la posteridad como prototipo del dandismo vital y literario.