El discutible principio popular de que "no hay dos sin tres" nunca fue más objetable que en el caso de Juan Pedro Rearte. Este viejo criollo, que había sido durante quince años cochero de la Compañía de Tranvías Ciudad de Buenos Aires se fracturó una pierna hacía fines de la centuria pasada. Fue el suyo un accidente alegórico de fin de siglo: el tranvía que dirigía se llevó por delante la última carreta de caballos que cruzaba las calles del centro. En "El Diario" de Láinez se destacó este episodio urbano como un postrer incidente de la lucha entre la Civilización y la Barbarie; y así, en virtud del descuido que le impidió detener los caballos de su coche en la barranca de la calle Comercio, Rearte fue investido por el anónimo cronista, del carácter de símbolo del Progreso.
El involuntario agresor de la última carreta tucumana fue llevado al Hospital de Caridad, en una de cuyas salas aguardó, con la paciencia de todos los humildes, a que el tiempo le soldara los dos fragmentos de tibia, violentamente separados por el choque y no menos violentamente puestos en presencia uno de otro por el precipitado cirujano que le hizo la primera cura. El buen discípulo de Pirovano, a fin de ahorrar unos minutos, le acortó en cuatro centímetros la pierna derecha al pobre conductor de tranvía.
En su premura por asistir a aquel acto de beneficencia, había tratado la fractura, que era directa y total, como si fuese simple e incompleta, y dado que entre los milagros que puede obrar la Naturaleza, que son muchos, no se cuenta, sin embargo, el de corregir los errores de los médicos, Juan Pedro Rearte abandonó el hospital cojeando, y cojeando penetró en el siglo XX.
Arturo Cancela y Pilar de Lusarreta
sábado, 19 de julio de 2014
lunes, 14 de julio de 2014
LAUS VENERIS
¿Duerme o permanece en vela? Porque su cuello, besado de muy cerca, lleva todavía una mancha purpúrea donde la sangre asesina palpita y se borra; dulce y dulcemente mordida, más bella a causa de la mancha.
¡Oh, esa mancha violácea en ese bello cuello de mujer dormida y el abandono tan parecido a la muerte, la calma de ese cuerpo postrado de placer! ¡Cómo me atraía aquella mancha! ¡Hubiera querido acercar mis labios y chupar lentamente todo el alma de aquella mujer, hasta su sangre! Y luego, ese pulso regular me enervaba: el hálito de su respiración, su pecho que subía y bajaba, me obsesionaban como el tic-tac del péndulo en una pesadilla. Vi el momento en que mis manos crispadas iban a enlazar la garganta de la durmiente, sí, la garganta, y apretarla hasta que dejase de respirar. Hubiera querido estrangularla y morderla, impedir que respirara sobre todo. ¡Ah! ¡Ese aliento continuo!.... Me levanté, con un sudor frío en las sienes, agitado por el alma de asesino que había poseído durante diez segundos: tenía que haber atado mis dos manos, una a otra, para impedir que se posaran en ese cuello.... Ella dormía, y de sus labios salía un olorcillo a podredumbre....., todos los humanos exhalan ese olor desabrido al dormir.
La palpitación de la vida siempre me ha provocado una extraña pasión destructiva, y ya son dos veces las que he sorprendido en mí ideas de muerte en el amor.
¿Habrá dos seres dentro de mí?
Jean Lorrain El maleficio (ver entrada en blog)
¡Oh, esa mancha violácea en ese bello cuello de mujer dormida y el abandono tan parecido a la muerte, la calma de ese cuerpo postrado de placer! ¡Cómo me atraía aquella mancha! ¡Hubiera querido acercar mis labios y chupar lentamente todo el alma de aquella mujer, hasta su sangre! Y luego, ese pulso regular me enervaba: el hálito de su respiración, su pecho que subía y bajaba, me obsesionaban como el tic-tac del péndulo en una pesadilla. Vi el momento en que mis manos crispadas iban a enlazar la garganta de la durmiente, sí, la garganta, y apretarla hasta que dejase de respirar. Hubiera querido estrangularla y morderla, impedir que respirara sobre todo. ¡Ah! ¡Ese aliento continuo!.... Me levanté, con un sudor frío en las sienes, agitado por el alma de asesino que había poseído durante diez segundos: tenía que haber atado mis dos manos, una a otra, para impedir que se posaran en ese cuello.... Ella dormía, y de sus labios salía un olorcillo a podredumbre....., todos los humanos exhalan ese olor desabrido al dormir.
La palpitación de la vida siempre me ha provocado una extraña pasión destructiva, y ya son dos veces las que he sorprendido en mí ideas de muerte en el amor.
¿Habrá dos seres dentro de mí?
Jean Lorrain El maleficio (ver entrada en blog)
sábado, 12 de julio de 2014
Todas las cartas de amor son ridículas.....
Ibis mío llamado Ofélia:
¡Pásmate, ente pequeñísimo!, ¡aquí te estoy escribiendo, contra mi hábito, uso y costumbre! Parece imposible, pero no hay duda. La pluma corre sobre el papel, tiene tinta, y por eso produce letras. Esas letras forman palabras....pero esas palabras no tienen sentido que digamos.
Ibis del Ibis: quiero besitos, , quiero muchos besitos. Tengo hambre de besitos, tengo sed de besitos, tengo sueño de besitos. Sólo besitos es lo que no tengo. Mañana, a la 1, paso por tu casa, como está acordado. Creo que me conocerás, pues puede que pase disfrazado de vendedor de billetes de lotería, o de mano-de-vaca, o de carreta por componer. Todavía no lo sé. Si no tuviese juicio, iría a por mi juicio.
¿Sabes que estoy pensando que tendré, al final, tiempo de ir a esperarte? Si compruebo que sí, llevo yo mismo esta carta y se la entrego al Ibis del Ibis de la Ibis del Ibis.
Tú, hoy o mañana, si tienes ocasión y quieres acordarte de cierto Ibis que te quiere un tanto o cuanto, haz lo posible por acordarte. Sí, Niñita del Niñito del Bebé del Ibis de la Avispa de
Fernando
Fernando Pessoa Cartas de amor a Ofélia
¡Pásmate, ente pequeñísimo!, ¡aquí te estoy escribiendo, contra mi hábito, uso y costumbre! Parece imposible, pero no hay duda. La pluma corre sobre el papel, tiene tinta, y por eso produce letras. Esas letras forman palabras....pero esas palabras no tienen sentido que digamos.
Ibis del Ibis: quiero besitos, , quiero muchos besitos. Tengo hambre de besitos, tengo sed de besitos, tengo sueño de besitos. Sólo besitos es lo que no tengo. Mañana, a la 1, paso por tu casa, como está acordado. Creo que me conocerás, pues puede que pase disfrazado de vendedor de billetes de lotería, o de mano-de-vaca, o de carreta por componer. Todavía no lo sé. Si no tuviese juicio, iría a por mi juicio.
¿Sabes que estoy pensando que tendré, al final, tiempo de ir a esperarte? Si compruebo que sí, llevo yo mismo esta carta y se la entrego al Ibis del Ibis de la Ibis del Ibis.
Tú, hoy o mañana, si tienes ocasión y quieres acordarte de cierto Ibis que te quiere un tanto o cuanto, haz lo posible por acordarte. Sí, Niñita del Niñito del Bebé del Ibis de la Avispa de
Fernando
Fernando Pessoa Cartas de amor a Ofélia
miércoles, 9 de julio de 2014
LA MONTAÑA

- ¡Papá, papá! -llamó a punto de llorar.
Un viento frío soplaba allá en lo alto, y el niño, hundido en la nieve, quería caminar y no podía.
- ¡Papá, papá!
El niño se echó a llorar, solo sobre el desolado pico de la montaña.
Enrique Anderson Imbert
martes, 8 de julio de 2014
A LOS LIBERTINOS
Mujeres sensuales: emulad a la voluptuosa Saint Ange, sometéos a las leyes divinas del placer, e ignorad todo lo que las contraríe.
Jóvenes doncellas: copiad a la ardiente Eugenia; repeled todas las constricciones de vuestra ridícula religión; despreciad los preceptos de vuestros necios padres; en cambio, rendíos a las leyes de la naturaleza que la lógica describe, y a los brazos de los que han de ser vuestros amantes.
Hombres lascivos: haced como el pícaro Dolmancé; reconoced sólo el gobierno de vuestros deseos, sólo los límites de vuestra imaginación; y aprended de él que sólo explorando y ensanchando la esfera de vuestras aficiones y caprichos hallaréis el placer verdadero.
A todos: debemos percatarnos de que fuimos lanzados a esta vida de aflicción sin nuestro consentimiento, y que desde el albor de nuestra conciencia hemos sido asaltados por los sofismas de quienes aprovechan nuestra condición; si queremos gozar el más breve momento de placer-- si deseamos plantar ocasionalmente una rosa en el rocoso sendero de la vida--tendremos que sacrificarlo todo a las exigencias de nuestros sentidos.
Tal es la lección de los filósofos de alcoba.....
Marqués de Sade Filosofía en la Alcoba.
lunes, 7 de julio de 2014
Definiciones:
Ambrose Bierce
sábado, 5 de julio de 2014
HAY QUE ENTORNAR PRUDENTEMENTE

Hay que entornar prudentemente
las ventanas, las puertas,
clausurar la gatera con cartones,
en verano, ahora,que
no penetre la flama de la siesta,
y conservar
una penumbra amena
en que dormirse oyendo
la intermitente y lenta
agonía de las moscas, que conviene
tratar un rato antes
con flix a grandes dosis. Hay.
Y sobre todo hay,
en beneficio de futuros veranos,
que no salir a la calina, no,
y callar de calor o morir de despiste ante
el cigarramen que se desgañita.
Felipe Núñez Balizamiento para un aterrizaje nocturno
CANTO PRIMERO
Lector, quizá desees que invoque al odio en el comienzo de esta obra. ¿Quien te dice que no has de aspirar, sumergido en infinitas voluptuosidades tanto cuanto quieras, con tus orgullosas ventanas nasales amplias y afiladas, volviéndote de vientre al modo de un tiburón en el aire hermoso y negro, como si comprendieras la importancia no menor de tu legítimo apetito, lenta y majestuosamente, las rojas emanaciones? Te aseguro que los dos agujeros informes de tu asqueroso hocico, ¡oh monstruo!, se regocijarán si previamente te ejercitas en respirar tres mil veces seguidas la conciencia maldita del Eterno. Tus ventanas nasales, desmesuradamente dilatadas por el goce inefable, por el éxtasis inmóvil, no pedirán nada mejor al espacio embalsamado como de perfumes e inciensos; pues se colmarán hasta el hartazgo de una dicha completa, como los ángeles que habitan en la magnificencia y la paz de los cielos deleitosos.......
Isidore Ducasse "Conde de Lautréamont" Los Cantos de Maldoror (ver entrada en blog)
jueves, 3 de julio de 2014
Bailar de nuevo en tu vestido
Querida. En estos momentos, cuando
el Otoño aparece lentamente.
Y sólo me acompaña Billie Holiday
cantando Lover Man y Crazy he call me.
En nombre
de cuanto amamos, te felicito.
Te felicito Octubre dulcemente.
Recuerdo con especial melancolía
el tiempo que hemos vivido juntos.
Reconstruyo aquel Mundo que doramos.
Tus ojos que a veces eran inacabables.
Tiempo perfecto. Cuando la voluptuosidad
fue la única luz entre las sombras
de un sitio triste y alquilado.
Días que ardieron
tan justos y serenos
como los ojos de un amante
tras el placer. Como la mutua
aceptación de nuestros cuerpos y su historia.
Hay cosas que no se juzgan. Se
contemplan.
Te felicito este Otoño
José María Alvarez
el Otoño aparece lentamente.
Y sólo me acompaña Billie Holiday
cantando Lover Man y Crazy he call me.
En nombre
de cuanto amamos, te felicito.
Te felicito Octubre dulcemente.
Recuerdo con especial melancolía
el tiempo que hemos vivido juntos.
Reconstruyo aquel Mundo que doramos.
Tus ojos que a veces eran inacabables.
Tiempo perfecto. Cuando la voluptuosidad
fue la única luz entre las sombras
de un sitio triste y alquilado.
Días que ardieron
tan justos y serenos
como los ojos de un amante
tras el placer. Como la mutua
aceptación de nuestros cuerpos y su historia.
Hay cosas que no se juzgan. Se
contemplan.
Te felicito este Otoño
José María Alvarez
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