Antonio Gamoneda
lunes, 3 de noviembre de 2014
ESFERA
Antonio Gamoneda
sábado, 1 de noviembre de 2014
BLAISE CENDRARS (1887-1962)
Escritor francés de origen suizo nacido en 1887. A los quince años abandona el aséptico aburrimiento de su país natal y emprende una existencia aventurera, auténtica y próvida fuente de su vital obra literaria. Desde titiritero hasta traficante de perlas, matón, legionario y cineasta, ensaya todos los oficios que le permiten llegar a creer en su definitiva actitud de escritor. Obras como Moravagine, el hombre fulminado, una noche en el bosque, Bourlinger, consagran la farsante sinceridad de un escritor espontáneo, natural, impulsivo y cultivador de un erotismo despiadado y que, en ocasiones, llega hasta la muerte.
Henry Miller dijo de él: "Cendrars es como un pez transparente que nada en esperma planetario.....Es el orificio del ombligo, el rostro que queda en el espejo después de que uno le ha vuelto ya la espalda."
Henry Miller dijo de él: "Cendrars es como un pez transparente que nada en esperma planetario.....Es el orificio del ombligo, el rostro que queda en el espejo después de que uno le ha vuelto ya la espalda."
El origen del mundo
Hacía pocos años que había terminado la guerra de España y la cruz y la espada reinaban sobre las ruinas de la República.
Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel, buscaba trabajo. En vano revolvía cielo y tierra. No había trabajo para un rojo. Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros o le daban la espalda. Con nadie se entendía, nadie le escuchaba. El vino era el único amigo que le quedaba. Por las noches, ante los platos vacíos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo, un niño pequeño, le recitaba el catecismo.
Mucho tiempo después, Josep Verdura, el hijo de aquél obrero maldito, me lo contó. Me lo contó en Barcelona, cuando yo llegué al exilio. Me lo contó: él era un niño desesperado que quería salvar a su padre de la condenación eterna y el muy ateo, el muy tozudo, no entendía razones.
-Pero papá -le dijo Josep llorando-Si Dios no existe, ¿quién hizo el mundo?
-Tonto -dijo el obrero, cabizbajo, casi en secreto-, Tonto. El mundo lo hicimos nosotros, los albañiles.
Eduardo Galeano
Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel, buscaba trabajo. En vano revolvía cielo y tierra. No había trabajo para un rojo. Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros o le daban la espalda. Con nadie se entendía, nadie le escuchaba. El vino era el único amigo que le quedaba. Por las noches, ante los platos vacíos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo, un niño pequeño, le recitaba el catecismo.
Mucho tiempo después, Josep Verdura, el hijo de aquél obrero maldito, me lo contó. Me lo contó en Barcelona, cuando yo llegué al exilio. Me lo contó: él era un niño desesperado que quería salvar a su padre de la condenación eterna y el muy ateo, el muy tozudo, no entendía razones.
-Pero papá -le dijo Josep llorando-Si Dios no existe, ¿quién hizo el mundo?
-Tonto -dijo el obrero, cabizbajo, casi en secreto-, Tonto. El mundo lo hicimos nosotros, los albañiles.
Eduardo Galeano
martes, 21 de octubre de 2014
POEMA
Caridad del presente
Atrás, a la mitad de la mitad de un siglo
ver este cuerpo hubiera sido acaso
el reverso de una derrota
Mañana, cuando mi corazón esté humillado
por otros veinticinco tendones de vejez
ver este cuerpo sería como un sepelio apocalíptico
con un protagonista espantoso: mi vida
Pasado, porvenir: dos desvaríos
cuya remota o prometida infamia
hoy aminora tu hermosura
Félix Grande, las rubáiyátas de Horacio Martín
Atrás, a la mitad de la mitad de un siglo
ver este cuerpo hubiera sido acaso
el reverso de una derrota
Mañana, cuando mi corazón esté humillado
por otros veinticinco tendones de vejez
ver este cuerpo sería como un sepelio apocalíptico
con un protagonista espantoso: mi vida
Pasado, porvenir: dos desvaríos
cuya remota o prometida infamia
hoy aminora tu hermosura
Félix Grande, las rubáiyátas de Horacio Martín
sábado, 11 de octubre de 2014
POESÍA ERÓTICA
-Si me desmandase,
velo diciendo,
que poquito a poquito
lo voy metiendo.
-Ya lo va metiendo,
y me ha lisiado,
mas prosiga, aunque duela,
lo comenzado.
-Muerda de la toca,
y estése queda.
Porque desta vez sola
la dejo abierta.
Anónimo, Diálogo en seguidillas
No hay más de una camisa muy delgada:
alzada ésta, todo está acabado.
No hay pierna allí con pierna muy cruzada,
todo está abierto, todo aparejado,
ningún estorbo hay para la entrada,
agora vaya flojo, agora alzado;
en fin todos los gustos más preciados
pierden con sus mujeres los casados.
Anónimo, Aquel llegar de presto y abrazalla
¡Cuánto es mejor estar encima della
besándola, mordiéndola, apretándola,
moviéndose al compás que lleva ella,
y cuando allí se turba, contemplándola,
y si ella acaba antes, detenella,
y si él acaba antes, esperándola!
Anónimo, No se fatigue, no, la bella dama
velo diciendo,
que poquito a poquito
lo voy metiendo.
-Ya lo va metiendo,
y me ha lisiado,
mas prosiga, aunque duela,
lo comenzado.
-Muerda de la toca,
y estése queda.
Porque desta vez sola
la dejo abierta.
Anónimo, Diálogo en seguidillas
No hay más de una camisa muy delgada:
alzada ésta, todo está acabado.
No hay pierna allí con pierna muy cruzada,
todo está abierto, todo aparejado,
ningún estorbo hay para la entrada,
agora vaya flojo, agora alzado;
en fin todos los gustos más preciados
pierden con sus mujeres los casados.
Anónimo, Aquel llegar de presto y abrazalla
¡Cuánto es mejor estar encima della
besándola, mordiéndola, apretándola,
moviéndose al compás que lleva ella,
y cuando allí se turba, contemplándola,
y si ella acaba antes, detenella,
y si él acaba antes, esperándola!
Anónimo, No se fatigue, no, la bella dama
miércoles, 8 de octubre de 2014
PAUL VERLAINE (1844-1896)
Poeta francés nacido en 1844 y muerto en París en 1896.
Su aspecto físico, su acre humor y su extrema afición al vino contribuyeron a la vida inestable, desarraigada y miserable que llevó; una de sus etapas de mayor exaltación y desastrosas consecuencias fue la de sus amores con un jovencísimo Rimbaud. Poeta musical y de gran habilidad versificadora, dejó aflorar lo irregular y desmedido de su vida sexual en Las amigas (1867), colección de seis sonetos que desarrollan el tema del lesbianismo, obra en la que se manifiesta claramente la influencia poética de Baudelaire.
En las series de poemas Mujeres y Hombres (1890), en los que alude a sus amores hetero y homosexuales, y en Paralelamente (1899), donde sus aspiraciones religiosas y místicas se funden con su sexualidad exaltada y alcanzan efectos de soberbia grandeza.
Su aspecto físico, su acre humor y su extrema afición al vino contribuyeron a la vida inestable, desarraigada y miserable que llevó; una de sus etapas de mayor exaltación y desastrosas consecuencias fue la de sus amores con un jovencísimo Rimbaud. Poeta musical y de gran habilidad versificadora, dejó aflorar lo irregular y desmedido de su vida sexual en Las amigas (1867), colección de seis sonetos que desarrollan el tema del lesbianismo, obra en la que se manifiesta claramente la influencia poética de Baudelaire.
En las series de poemas Mujeres y Hombres (1890), en los que alude a sus amores hetero y homosexuales, y en Paralelamente (1899), donde sus aspiraciones religiosas y místicas se funden con su sexualidad exaltada y alcanzan efectos de soberbia grandeza.
miércoles, 1 de octubre de 2014
Poema
¿Qué hacer con este barco que hace agua?
¿Dejarle que repose?
¿Sacarle la resina de las tablas?
¡Limpiarle con la lengua el brote de la hoja
verde que cría hasta que se haga bosque?
Luis J. Moreno
¿Dejarle que repose?
¿Sacarle la resina de las tablas?
¡Limpiarle con la lengua el brote de la hoja
verde que cría hasta que se haga bosque?
Luis J. Moreno
jueves, 25 de septiembre de 2014
miércoles, 24 de septiembre de 2014
JEAN GENET (1910-1986)
Nacido en París en 1910, llega a la literatura tras unos años de vida azarosa y marginada. Sin haber conocido a su padre y abandonado por su madre, su infancia y su juventud transcurren entre orfanatos y correccionales y en un mundo de mendicidad y de vicio. A partir de 1940 se manifiesta como autor de una obra cínica y a la vez expresión de un misticismo del mal, que no ahorra los aspectos obscenos, provocadores o filosóficos.
Todos estos amargos condicionamientos determinaron su áspera y radical visión de la sociedad y sus premisas, a la que un erotismo casi visceral presta aliento y acaba por fundamentar toda su obra. Publica Nôtre Dame-Des-Fleurs (1944), Miracle de la rose (1946), Pompes fùnebres (1947), Le journal du voleur (1949) y Querelle de Brest (1953), obras en las que recuerda las peripecias vividas en su juventud y que integra al contexto de su experiencia carcelaria. Su contribución al teatro se prolonga en las que serían sus obras de escándalo y progresiva agudización de los conflictos de clases y la relación sexual permanente: Haute Surveillance (1949), Le Balcon (1956), Les Nègres (1957) y Les Paravents (1957).
Genet concibe al hombre como un animal esencialmente mísero y sujeto a sus pasiones irreconciliables, inmerso en una sociedad que rechaza por su eficaz y malhadada degradación del individuo. En su obra se reseña la ambigüedad de todo y la pulsión de la muerte como única y dramática salida.
Un Chant d´Amour (1949)
Todos estos amargos condicionamientos determinaron su áspera y radical visión de la sociedad y sus premisas, a la que un erotismo casi visceral presta aliento y acaba por fundamentar toda su obra. Publica Nôtre Dame-Des-Fleurs (1944), Miracle de la rose (1946), Pompes fùnebres (1947), Le journal du voleur (1949) y Querelle de Brest (1953), obras en las que recuerda las peripecias vividas en su juventud y que integra al contexto de su experiencia carcelaria. Su contribución al teatro se prolonga en las que serían sus obras de escándalo y progresiva agudización de los conflictos de clases y la relación sexual permanente: Haute Surveillance (1949), Le Balcon (1956), Les Nègres (1957) y Les Paravents (1957).
Genet concibe al hombre como un animal esencialmente mísero y sujeto a sus pasiones irreconciliables, inmerso en una sociedad que rechaza por su eficaz y malhadada degradación del individuo. En su obra se reseña la ambigüedad de todo y la pulsión de la muerte como única y dramática salida.
Un Chant d´Amour (1949)
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