jueves, 9 de abril de 2015

Corazón de perro, Mijail Bulgakov (1925)

Corazón de perro, obra maestra de la literatura satírica e imaginativa escrita en 1925 por Mijail Bulgakov (1891-1940). Narra en primera persona la experiencia de un perro al que se le trasplantan la hipófisis y las glándulas genitales de un bolchevique.
De prosa ácida y lúdica y con un cierto toque de ciencia-ficción que convierten a la novela en una hilarante crítica de la cultura proletaria de la Unión Soviética. 
Bulgakov plasma su ironía sobre todos los personajes y sobre todas las situaciones de la obra, creando una historia absurda y realista. El gobierno soviético no autorizó hasta 1987 la publicación de estas amargas e incisivas reflexiones de un perro humano.

Diálogo de dos tiernos enamorados

Ella - Ayer tarde no pude salir contigo porque salí con tía Antonia, que tenía que comprar un colador.
El (apretando las manos de ella). - ¿Y comprasteis el colador?
Ella - (bajando la mirada). - Sí; compramos el colador.
El (acercándose mucho). - ¿Cuánto os costó el colador?
Ella - Catorce pesetas.
El (mirándole fijamente a los ojos) - ¡Qué escándalo! Antes, los coladores valían una peseta.
Ella - (llena de rubor) - Y además con más agujeros.
                                 Antonio Lara "TONO"  Diario de un niño tonto  (1958)

miércoles, 8 de abril de 2015

Anécdota


Un día, en un jardín de C......., Alfred Jarry (1873-1907) se divierte descorchando champán a balazos. Al otro lado de la cerca, la dueña del chalet vigila a sus hijos. Al llegar algunas balas hasta allí, aparece con su atuendo de provinciana y se introduce ceremoniosamente en el jardín. Indica al ama de casa que ella no ha alquilado un campo de tiro, y añade, muy digna, que sus niños podrían ser víctimas del juego.
"¡Eh!, interviene Jarry, que eso no le preocupe, señora, le haremos otros".

La increíble historia de Pedro Schlehmil, Adalberto von Chamisso (1781-1838)

Adalberto von Chamisso, autor de La increíble historia de Pedro Schlehmil explica que el manuscrito llegó a él como una carta del mencionado Schlehmil, con quien le habría unido una estrecha amistad. Se trata de una ingeniosa excusa para añadir más fantasía al relato, aumentando así el halo de misterio que le rodea.
Un hombre extraño, que viste una levita gris totalmente deteriorada por el uso y que aparece constantemente en el relato, simboliza al diablo sediento del alma o de la sombra de los hombres. Recordemos que en la Cábala, "sombra" significa "alma" o "espíritu".
Una persona que no tiene sombra es algo así como un descarnado, un desdichado ser que se halla en otro plano; lo que hace que todos le teman y le huyan.
Pedro Schlehmil vendió su alma a cambio de incalculables riquezas, pero ello no le aportó más que tribulaciones y desgracias y su precipitación al abismo.
La moraleja de esta deliciosa historia es que cada uno de nosotros perdemos nuestra vida ganándonosla, vendiendo nuestro limitado capital vital a cambio de una falsa abundancia que nada tiene que ver con la verdadera riqueza. Cambiamos nuestra alma por una sombra, por humo, por la inconsistencia.
                                                 

Peligro de muerte

Estaba escrito sobre esos postes más emocionantes que un melodrama. Pero me aburro.Voy a romper mi pipa de barro, que es verdaderamente mala, aunque es preciso que tire también algunas pipas de madera que sueltan demasiado jugo cuando se piensa en varias cosas a la vez y a uno le duele la cabeza. Con los ojos fijos voy a arrancarme unos padrastros de los dedos y si sangro me chuparé el dedo hasta que la oscuridad sea completa y tenga que levantarme para encender una lámpara.
                                                  Guillaume Apollinaire   Alcoholes (1913)

martes, 7 de abril de 2015

Para hacer bailar a una muchacha en camisa

Tómese mejorana silvestre, orégano puro, tomillo silvestre, verbena, hojas de mirto junto con tres hojas de nogal y tres tallos pequeños de hinojo, todo lo cual será recogido la noche de San Juan en el mes de junio y antes de que salga el sol.
Deberán secarse a la sombra, molerlas y pasarlas por un fino tamiz de seda, y cuando se quiera llevar a cabo este agradable juego, se soplará el polvo en el aire allí donde esté la muchacha para que lo respire, o se le hará tomar como si fuera polvo de tabaco; el efecto se manifestará de inmediato. Un famoso autor agrega que el efecto será tanto más infalible si esta traviesa experiencia se lleva a cabo en un lugar donde ardan lámparas alimentadas con grasa de liebre y de macho cabrio joven.
                                     Julio Cortázar   La vuelta al día en ochenta mundos

Pruebe el mejor coche del mundo: el ZEECO

Desde las cumbres de los lejanos montes, la larga carretera os llama, os llama..... a vosotros, hombres o mujeres que tenéis sangre en las venas y en los labios la antigua canción de los filibusteros. Se acabó el trabajo rutinario. La velocidad, la gloriosa velocidad es más que un momento de alborozo: es Vida. Esta gran verdad la han tenido en cuenta los fabricantes del Zeeco, sin olvidar el precio ni el estilo. Es rápido como un antílope, suave como el planeo de una golondrina y, sin embargo, poderoso como la carga de un elefante. Un modelo de distinción en sus líneas. ¡Oiga amigo! Nunca sabrá usted lo que es el arte de viajar hasta que no PRUEBE EL MEJOR COCHE DEL MUNDO: EL ZEECO.
                    Sinclair Lewis   Babbitt  (1922)

sábado, 4 de abril de 2015

Negación de negación

Todas las cosas llevan su sombrero. Todos los animales llevan su sombrero. Los vegetales llevan también el suyo. No hay en este mundo nada ni nadie que no lleve la cabeza cubierta.
Aunque los hombres se quiten el sombrero, siempre queda la cabeza cubierta de algo que podríamos llamar el sombrero innato, natural y tácito de cada persona.
Desde el punto de vista del hombre, los sombreros se clasifican en sombreros naturales y sombreros artificiales.
Se llama sombrero natural aquel que nace con cada persona y que le es inseparable aún después de la muerte. En el esqueleto, la presencia del sombrero natural y tácito es palpable. Se llama sombrero artificial aquel que se adquiere en las sombrererias y del cual podemos separarnos momentánea o eternamente. En el esqueleto, la falta de este sombrero artificial es, asimismo, evidente.
                                                César Vallejo   Cuentos completos  (1923)

jueves, 2 de abril de 2015

¿Acaso no matan a los caballos? (1935)

Fue curiosa la forma en que conocí a Gloria. También ella intentaba entrar en el mundo del cine, pero esto no lo supe hasta más tarde. Salía un día de los estudios de la Paramount, calle Melrose abajo, cuando oí que alguien gritaba, "¡Eh! ¡Eh!", me volví y allí estaba ella, que venía corriendo y haciendo señas con la mano. Me paré, devolviéndole el saludo.
Cuando llegó a mi altura, jadeando y dando muestras de nerviosismo, me dí cuenta de que no la conocía.
 -Maldito autobús -dijo
Miré alrededor y vi que a una manzana de distancia corría el autobús calle abajo, hacia Western.
 -¡Vaya! -murmuré- pensé que me hacía señas a mí...
 -Y ¿Por qué iba a hacerle señas? -preguntó.
Me reí.
 -No sé -dije- ¿vamos en la misma dirección?
 -Será mejor que vaya andando a Western -dijo, y emprendimos juntos la marcha hacia allí.
Y así fue como comenzó todo....
                                                              Horace McCoy  (1897-1955)

miércoles, 1 de abril de 2015

El trueno dorado, Valle-Inclán (1936)


El "trueno dorado", novela póstuma de don Ramón del Valle-Inclán, se publicó por entregas en el diario Ahora durante los meses de marzo y abril de 1936, siguiendo la práctica frecuente de publicar en revistas o periódicos primeras versiones de textos antes de su edición en libro, y dado que no apareció hasta mediados de los años 70 en forma de volumen, ha permanecido prácticamente desconocida.
*En un colmado de estilo andaluz, y en medio de una juerga de guitarra y cante, es defenestrado un guardia por unos compadres de lo más florido del trueno madrileño. La muerte de este guardia y la consiguiente investigación del caso permiten a Valle sorprendernos con su prodigiosa riqueza y dominio del lenguaje, un lenguaje personal e individual en el que no hay que buscar precisión o rigor, a Valle-Inclán las palabras le sonaban o no le sonaban.