miércoles, 17 de septiembre de 2014

Téophile de Viau (1580-1626)

Escritor y libertino francés famoso por su aventurera y escandalosa conducta y por su acentuado ateísmo, que habría de acarrearle no pocos sinsabores. En 1619 fue expulsado del país acusado de escribir versos, "indignos de un cristiano, por creencias y por suciedad".
Sus poesías libertinas -reunidas en el Gabinete de las musas, en las Delicias satíricas y en el Segundo libro de delicias- circulaban clandestinamente, pero su fama está ligada al monumental escándalo que suscitó la publicación en 1623 del Parnaso de los poetas satíricos; colección de versos picantes y atrevidos de diversos autores y de tono marcadamente irreverente y procaz. Al poco tiempo Viau fue condenado a la hoguera bajo la acusación de ser uno de los autores del libro Parnaso satírico, que contiene blasfemias, sacrilegios, impiedades y abominaciones. Viau se escondió, pero fue detenido y trasladado a París; encarcelado y procesado, se defendió ardorosamente hasta que, en 1625, se le revocó la condena a muerte y se le expulsó de Francia. Pese a la condena, Viau regresó a París, donde murió al año siguiente.

                        SONETO


Soñé anoche que Filis, de regreso,
bella como lo fue en la luz del día,
quiso que yo gozase su fantasma,
nuevo Ixión abrazado a una nube.

Se deslizó en mi lecho murmurando,
ya desnuda su sombra: Al fin he vuelto,
Damón, y más hermosa: el reino triste
Donde me guarda el hado, me embellece.

Vengo para gozarte, bello amante,
Vengo por remorir entre tus brazos.
Después, cuando mi llama se extinguía:

Adiós —dijo—, regreso entre los muertos.
De joder con mi cuerpo te jactabas,
Jáctate hoy de haber jodido mi alma.